LA RAZA MASTÍN DEL PIRINEO
TRANSCRIPCIÓN DE UN RELATO PUBLICADO EN LA REVISTA
"LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA"
AÑO XXIII, NÚMERO 32. MADRID, 30 DE AGOSTO DE 1879.
"El zagal ha montado y las mulas galopan cuesta abajo para buscar el verdadero nivel de la vida, la presión regular de la atmósfera, el aire natural. Las casas del establecimiento balnerario desaparecen en un brusco recodo: Panticosa es un recuerdo: algunos días más, y terminará la primavera que hemos sentido en este país petrificado: pronto se envolverán los picos del Pirineo en sus mantas de nieve: compadezcamos a los que pasan todo el año en estas áridas alturas. Se concibe veranear por estos montes: pero permanecer aquí desde fines de Septiembre hasta Junio equivale á invernar en un sorbete.
Fotografía cortesía de: Rafael Malo Alcrudo
Al salir de los baños, nos despedimos de los amigos que aún quedaban terminando su temporada médica, y dimos algunos golpecitos cariñosos en la espalda lanuda de Serrano, formidable y hermoso mastín, blanco y canelo, que con León y Sultán comparte la guarda de esos montes todo el año. No es Serrano un perro vulgar, aunque su aspecto, a pesar de ser gallardo, no sea notable entre la hermosa raza de mastines del Pirineo aragonés; para probarlo, voy a referir un episodio auténtico de su historia, tal como nos lo ha referido persona que nos merece entero crédito.
El último invierno fue muy cruel y extraordinariamente mortífero para los gatos del establecimiento; sólo uno de ellos sobrevivió a sus compañeros, atravesando la crisis horrible de los fríos y del hambre, merced a la munificencia de Serrano, que viéndole extenuado y sin fuerzas, no sólo le alimentó con una parte de su ración, sino que tuvo la paciencia de sacarle al sol cuando le hacía, llevándole en su enorme boca, y retirándole a sitio abrigado apenas el sol se ocultaba.
La amistad de los hombres suele ser más egoista, y rara vez el que tiene asegurada su ración se acuerda de su prójimo.
Bien es verdad que entre nosotros se ha dado el ejemplo de aquel individuo que se quejaba de no tener amigos, y había muerto poco a poco en desafío de todos ellos.
Nos parece el bello ideal de la amistad ser tan bien tratados como lo fue el gato moribundo por el mastín de Panticosa."